martes, 10 de julio de 2012

Hipótesis del lago



                La hipótesis del lago se plantea como un momento esencial en el proceso de hominización del hombre en el que éste toma conciencia de sí mismo, una conciencia de identificación del Yo singular con respecto a los demás, al Otro. Sartre decía que “no hay ni podría haber imágenes en la conciencia, pues la imagen es un cierto tipo de conciencia". La imagen es tener conciencia de algo. Para explicar la hipótesis del lago hay que remontarse a nuestros antepasados primates. Se realizó un  estudio en dos chimpancés, el chimpancé Washoe, socializado con el lenguaje sordomudo, y el chimpancé David, criado en libertad y no socializado: a ambos simios se les pone delante de un espejo. Washoe, el primate socializado, se asombraba al verse en el espejo, lo inspeccionaba por detrás y acababa por identificar a la imagen con sí mismo; en cambio, David se aterrorizaba al verse reflejado en el espejo. Jane Goodall llegó a la conclusión de que “de una forma quizá algo confusa, el chimpancé tiene una conciencia primi­tiva de su propio yo", y que "la conciencia humana del Yo va más allá de la simple y primitiva de un cuerpo de carne y hueso". En resumen,  el mono es el único animal que puede llegar a recono­cer imágenes icónicas. 
            Esta capacidad permitió a los primeros homínidos identificar su Yo cuando se acercaban al lago a beber agua y veían su imagen reflejada en ella. De entrada, resultó ser para el homínido un reto perceptivo-cognitivo: en un primer momento, el homínido confunde la imagen reflejada con la presencia de otro homínido, pero un palo introducido o la propia mano llegan a distorsionar la imagen. En ese momento, el homínido se da cuenta de que no hay presencia física. A través de la gesticulación y su correspondencia con la imagen reflejada, el homínido era capaz de asociar de asociar su propio gesto y la percepción del mismo en el agua. De esta forma, el homínido consigue tener conocimiento de sus apariencias y por tanto de su identidad. Con el reflejo en el agua, “lo icónico se hizo conceptual en el cerebro del hombre primitivo, a través de la conciencia de identidad, y en un gigantes­co salto cualitativo de lo sensorial a lo intelectual”. Esto permitió la reflexión del sujeto sobre sí mismo, la detección y reconocimiento de la imagen reflejada supuso pasar de un "este soy yo" a un "yo soy yo”.
            Esta situación también se puede trasladar al ámbito humano. Lacan llegó a realizar estudios acerca de la fase del espejo en niños de entre 6 y 18 meses a los que se les está dando de mamar. Su teoría formulaba que la unificación imaginaria vivida por el niño se plasmaba en el reconocimiento de su propia imagen en el espejo, como la condición de la constitución del Yo al producirse la declinación del destete. De este modo, la “autoscopia especular” (la transformación producida en el suje­to cuando asume su imagen reflejada en el espejo) del bebé en brazos de la madre conduce a la aparición de la identificación, de la conciencia del propio Yo. Pero para que esta identificación se produzca ha sido necesaria la socializa­ción del bebé; los "niños salvajes" Kaspar Hauser y Victor de l'Aveyron, rescatados de la asocialidad total,  nunca fueron capaces de identificar su ima­gen reflejada en el espejo y buscaban a alguien detrás del espejo.
            Pero al contrario que los humanos, los primeros homínidos no pudieron tener esta experiencia a una edad temprana, ya que el bebé homínido, a diferencia de los actuales, no tenía espejos en los que verse en brazos de su madre. Ni siquiera el agua del lago fue su espejo, pues pasó del pecho materno a sorber el agua en la palma de la mano ma­terna dada la escasísima autonomía motora que le caracterizaba como sujeto de un aprendizaje prolongado.
            Para finalizar e ilustrar el caso, hacemos una referencia a la novela Frankenstein de Mary Shelley, en el momento en el que la criatura creada por Víctor ve su rostro reflejado en agua y tiene constancia de su rostro, comparándolo con los otros rostros que ha visto.

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