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sábado, 28 de enero de 2017

Sobre el comentario de Meryl Streep

Hace poco salió en las noticias que Meryl Streep, en su discurso de los Globos de Oro, dijo que "Si expulsan a los extranjeros sólo veremos fútbol y artes marciales, que desde luego no son arte." No puedo evitar hacer un comentario negativo sobre esta frase y recalcar la forma tan despectiva con la que la actriz habla de estas disciplinas. No pongo en duda que Meryl Streep es muy grande; es una excelente actriz y una persona inteligente, pero creo que ha metido la pata. Existe una falsa idea, un mito de que lo elevado es superior a otras manifestaciones. ¿Por qué el fútbol o las artes marciales son aficiones de borregos y catetos; y el cine, el teatro o la pintura son expresiones de alta categoría? ¿Es el fútbol menos cultura que la ópera? Meryl Streep no lo dice explícitamente en esta frase, pero en ella subyace un prejuicio.

La verdad es que Meryl Streep parte de una idea equivocada... Puede que sea cierto que no haya que tener una mente brillante para jugar al fútbol (aunque hasta para meter un gol hace falta tener mucha cabeza), pero es una disciplina que exige una destreza física y unas habilidades especiales. Efectivamente, un jugador de fútbol se lo pasa pipa cuando sale a un estadio a jugar al fútbol, pero..., ¿cuántas horas se ha pasado entrenando? ¿Cuántos sacrificios ha tenido que hacer? Probablemente las mismas horas que un actor ha pasado para prepararse un personaje y ponerse delante de una cámara o subirse a un escenario.

Existen distintos tipos de inteligencias: no todos nacemos con las mismas aptitudes, habilidades o intereses. Hay niños que van directos a darle patadas al balón y otros niños que en cuanto ven un piano se ponen a bajar las teclas. Lo primero supone una habilidad física y lo segundo, una combinación de habilidades físicas y mentales. Pero, por alguna razón, se considera que las habilidades mentales están en un estrato superior y muy por encima de las habilidades físicas.

Un mundo en el que sólo halla "fútbol y artes marciales" sería tan poco loable como un mundo en el que sólo hubiese manifestaciones artísticas. Pero, ¿qué es realmente el arte? Para mí arte es todo aquello que transmite un mensaje y conmueve a la gente y que exige una técnica depurada y madurada a lo largo de los años. Hoy en día estamos en la época del "todo vale." Si podemos aceptar que un urinario vuelto del revés es arte, ¿por qué no podemos considerar también que un gol del delantero de la selección española es arte? ¿Acaso no exige una técnica adquirida a lo largo de los años? ¿Acaso no se emocionan miles de personas de la misma forma que se pueden emocionar viendo su película favorita, escuchando un aria de Händel o asistiendo a la última obra de teatro de Angelica Lidell? Algo que gusta y conmueve a tanta gente no puede ser malo. Otra cosa es que no exija un esfuerzo intelectual demasiado grande ni precise de gran sensibilidad.

A mí, personalmente, no me gusta el fútbol, pero he llegado a tener profesores músicos con una gran sensibilidad para la música a los que les gustaba el fútbol y el propio Thomas Beecham, después de dirigir grandes orquestas magníficamente, se marchaba a su casa para disfrutar de un buen partido de su equipo favorito. Con todo esto, quiero decir que, antes de hablar hay que barajar la situación y pensar un poco antes de desdeñar determinadas disciplinas. Todos los trabajos son dignos y, al fin y al cabo, por muy romántica que sea la idea de decir "yo soy artista", no conozco a ningún actor, músico o pintor que no cobre por su trabajo. Dudo mucho que la Streep se dedique por completo a prepararse un papel para un película y no cobre por ello (que seguro que tiene un caché de los más altos de Hollywood); no me la imagino plantándose en el estudio diciendo "yo estoy aquí por amor al arte". En fin, existe mucha hipocresía y demagogia...

martes, 22 de enero de 2013

El cine, ¿arte o industria?



             Para poder determinar si el cine es arte, acudo a la definición de arte que da el DRAE, tomando las tres primeras entradas:
arte.
1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo.

            Si nos vamos a la tercera definición “Conjunto de preceptos para hacer bien algo” podemos entrar en un debate. En relación a este aspecto, Marco Ferreri reflexiona en El cine, arte e industria[1]: “¿quién determina lo que tiene o no calidad? ¿Por qué la calidad de los grupos, de las minorías intelectuales, tiene que ser la calidad con mayúscula? Todo es relativo (…) Si se quiere cambiar algo, en el cine, hay que empezar por negar la autoridad de quienes pretenden determinar lo que está bien y lo que está mal.” La cuestión de qué es buen arte y qué no lo es, es una polémica que ya se inició con las vanguardias de principios de siglo XX, con “formas de expresión y de representación que rompen con el marco establecido por los modos de figuración legados por la tradición y por las estructuras estéticas vigentes.[2] De todo esto se deduce: ¿Es necesario que la actividad humana plástica guste a un público amplio para que sea considerado arte? ¿Basta con que guste sólo a una minoría? ¿O incluso que no guste, que provoque una actitud negativa hacia su público? En mi opinión, el arte es toda actividad o expresión que sea capaz de producir una emoción, que logre transmitir una idea, independientemente de que la actividad  guste a un público reducido o a un público amplio. Desde su nacimiento, el cine ha provocado sentimientos en los espectadores, desde la carcajada más estruendosa, hasta el mayor grito de pavor. El hecho de que la gente siga yendo a ver películas de terror al cine, sabiendo de antemano que lo va a pasar mal, confirma mi teoría. El ser humano es un animal de emociones, y cuando va al cine quiere dar rienda suelta a esas emociones, sean del tipo que sean.


            Por otro lado, veamos cuál es la definición que da el DRAE de industria:
industria.
1. f. Maña y destreza o artificio para hacer algo.
2. f. Conjunto de operaciones materiales ejecutadas para la obtención, transformación o transporte de uno o varios productos naturales.

            Curiosamente, la primera definición es la misma que el DRAE da para arte. Pero la que nos interesa es la segunda entrada, cuya clave está en el “conjunto de operaciones materiales ejecutadas para la obtención del producto”. Considerando que el producto es la película acabada, el conjunto de operaciones serán todas aquellas técnicas, recursos humanos y financieros necesarios para la producción del film. Todos esos recursos constituirán la industria. Hay que recordar que una película es un proyecto de un grupo de personas, en el que cada miembro tiene una función. Si un departamento falla, no habrá película. Esto es lo que diferencia el cine del resto de artes, en las que la figura del autor de la obra está reservada a una única persona. Desde el momento en el que el arte pasó de ser no sólo una manifestación expresiva, sino también un oficio, el artista busca el beneficio económico con la creación de su obra. ¿Qué hacer cuando la creación de la obra de arte necesita muchos colaboradores, como en el caso del cine? Según Jorge Clemente Mediavilla[3], la industria es el medio a través del cual se canaliza el arte, la industria reúne y paga a los artistas por su trabajo, y los artistas reportan beneficios a la industria; uno no puede existir sin el otro.  Cada uno de los miembros que participan en la producción de la película está realizando un trabajo en el que se han especializado, son artistas que están ofreciendo un servicio, una habilidad más o menos única por la que esperan una retribución económica. Esto implica la necesidad de grandes cantidades de dinero para crear la película y para ello un entramado industrial que respalde los costes. Naturalmente, este entramado industrial querrá beneficios para compensar el dinero invertido en la obra de arte. En resumen y citando a Jaime Barroso: “la dimensión industrial [de la obra audiovisual] es el resultado de la complejidad tecnológica y de recursos movilizados para su producción, así como de otros factores como la programación, la distribución en el mercado, la obtención de ayudas institucionales, etc. que condicionan de forma decisiva las características del producto.”[4] Barroso habla también en su libro de un “pequeño sector de la industria independiente, experimental o personal que (…) se mantiene con prácticas más artesanales”[5]. Es un error considerarlo más artesanal. Recordemos las palabras de Ferreri que citaba al principio. No porque sea un cine destinado a un grupo minoritario tiene que ser el auténtico cine, el arte cinematográfico puro. Se trata de un cine distinto, que podrá emocionar tanto o tan poco como una película hecha con mayor presupuesto.
            En su libro El cine, arte e industria, Barbáchano cuenta que se le preguntó a Alfred Hitchcock que cuándo  los cineastas escaparían de las poderosas imposiciones comerciales que lleva consigo la consecución de una película. Él respondió: “En el momento en que un filme no cueste más caro que un bolígrafo y una hoja de papel.”[6] La industria tiende a asumir el papel de tutor de la obra al aportar grandes cantidades de dinero y tratará de modificar aquellos aspectos de la misma que crea que no gustarán al público, su fuente de ingresos. El artista por el contrario, tratará de ofrecer su obra al público de una forma íntegra a como la concibió. Sobre esta cuestión, Jorge Clemente insiste en que se deberá encontrar una armonía entre artistas e industria, pese a tener intereses contrapuestos. A este respecto surge una pregunta: ¿el cine deja de ser arte en el momento en que el artista tiene que modificar su obra para adaptarla a los gustos del público? No tiene por qué, se trata de una forma distinta de presentar el arte. La habilidad y la técnica seguirá estando ahí, solo que la obra final no será lo que el artista quería expresar, será otra obra, pero tan valorable y con tanta técnica como lo hubiese sido la original. Seguirá emocionando o emocionará de una forma distinta al público. No obstante, los intentos de la industria por intentar cambiar el producto de modo que guste al espectador son en vano. Nunca se sabe cómo va a responder el público una vez creada la obra, ni tampoco todo el público reaccionará de una misma manera (Chaplin ya lo dijo: “yo no creo que el público sepa lo que desea; es la conclusión que he sacado de mi propia carrera”[7]), y sin embargo, es el espectador quien dispone del derecho divino de juzgar la obra y criticarla según su criterio. La soga de Alfred Hitchcock fue un absoluto fracaso de crítica y público[8], pero hoy en día es admirada por ser un ejemplo de técnica y buen cine.

            Zukor es el padre indiscutible de la moderna industria del cine americano, con unas fórmulas comerciales que todavía perduran. Asociado con Frohamn fundó la empresa “Actores famosos en obras famosas” y eligió para trabajar con él a los nombres más seguros del cine norteamericano: el director Edwind S. Porter y la actriz Mary Pickford. Para completar su organización, Zukor se asoció con varios empresarios creando la Paramount Corporation.[9]

            La película es, en sí misma, una obra de arte, en primer lugar porque “todo proceso de realización audiovisual es inherente a un cierto procedimiento creativo, dado que el resultado final surge (…) como una idea (…) que paulatinamente se irá encarnando en realidades materiales”[10] y en segundo lugar porque, para que esta idea se materialice es necesario el trabajo conjunto de varios artistas. Entre estos artistas, debemos incluir también al productor de la película. Según Javier Clemente Mediavilla, en EE.UU. la figura del productor está considerada como un artista más, a la altura del director de la película, el guionista y el compositor musical, algo que Jaime Barroso[11] también comenta en su libro[12]. Hay que tener en cuenta que es el productor quien selecciona a los artistas que van a participar en la película, son “quienes confían y piensan en un director determinado para llevar a término su proyecto”[13]. En el sistema de Hollywood el productor “está presente en cada una de las operaciones de la película y su control abarca desde el planteamiento inicial de la misma hasta la organización del estreno y la exportación”[14]. El productor es el dueño de la película (de hecho, es él quien recoge los premios en la categoría de mejor película) y es él quién decide qué artistas participarán en ella y cómo lo harán; el productor también contribuye de un forma creativa en la película dando su visión personal. En Estados Unidos, la figura del productor y director están muy sesgadas; sin embargo, en Europa, con un sistema y una mentalidad diferentes del cine de Hollywood, el director de la película a menudo suele ser también quien ha escrito la historia y quien ha producido la película. Esto hace que la película sea un proyecto más personal y más íntimo frente al cine de Hollywood, pero no por ello es el arte cinematográfico puro por antonomasia; se trata de una forma distinta de crear la obra. Por otro lado, la película también es un producto que se atiene a la ley de la oferta y la demanda de un público ávido de historias, y esto obliga al cine a presentar sus productos (la película) de una forma atractiva para captar al público e invitarle a que los consuman. Esta dicotomía arte-industria ha existido ya no sólo en el cine, sino en el resto de las artes. Siempre ha habido en el desarrollo de las artes una tendencia puramente artística y otra eminentemente comercial y, por supuesto, lo que ha prevalecido ha sido una integración de las dos en distintas proporciones.”[15] Hay que tener en cuenta que, si el arte no tiene una compensación económica, no fructificará y morirá.
            Llegados a este punto, podemos dar una definición, más o menos completa, de lo que es el arte cinematográfico: es la habilidad de un grupo de artistas, reunidos bajo un entramado industrial que los financia y avala, para narrar una historia usando y dominando el lenguaje y los recursos propios del cine, de una forma expresiva y entretenida para el público. En esta definición hay que incluir, inevitablemente, el concepto de industria como un elemento necesario para que la película se materialice, porque es la única que tiene la capacidad y los recursos suficientes como para reunir a una ingente cantidad de artistas de diversa índole y procedentes de otros campos (como la fotografía, el teatro, la pintura, la escultura, y otras artes plásticas) indispensables para dotar a la obra cinematográfica de sus habilidades creadoras. Por lo tanto, podemos considerar que el cine es la vía de expresión a través de la que se canalizan el resto de artes. Y mientras siga transmitiendo emociones y sentimientos al ser humano y siga permaneciendo en la mente colectiva de las generaciones seguirá siendo arte. El cine no es solo arte o solo industria; el cine es arte y es industria. Dos caras de una misma moneda que, a pesar de buscar intereses contrapuestos, se necesitan uno al otro para existir y constituir un sistema armonioso.

Bibliografía
-          BARBÁCHANO, Carlos: El cine, arte e industria, Salvat editores, 1973.

-          YARZAS LUACES, Joaquín: http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/contextos/5325.htm, La vanguardia como idea, 27 de octubre.

-          BÖHM, Elena: http://cinartec.blogspot.com.es/2011/03/cine-arte-o-industria.html, Blog Cinartec, 27 de octubre 2012.

-          BARROSO, Jaime: Realización audiovisual, Síntesis, 2008.



[1] BARBÁCHANO, Carlos: El cine, arte e industria, Salvat editores, 1973, pág 9-10.
[2] YARZAS LUACES, Joaquín: http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/contextos/5325.htm, La vanguardia como idea, 20 de octubre
[3] Profesor de Producción en la UCM.
[4] BARROSO, Jaime: Realización audiovisual, Síntesis, 2008, pág. 71.
[5] BARROSO, Jaime: Realización audiovisual, Síntesis, 2008, pág. 72.
[6] BARBÁCHANO, Carlos: El cine, arte e industria, Salvat editores, 1973, pág 19.
[7] BARBÁCHANO, Carlos: El cine, arte e industria, Salvat editores, 1973, pág 47.
[8] HITCHCOCK, Alfred: La soga, Universal Pictures International Pictures, D.L. 2001
[9] GUBERN, Román: Historia del cine, Lumen, 2006, pág. 83
[10] BARROSO, Jaime: Realización audiovisual, Síntesis, 2008, pág. 69.
[11] Profesor de Realización en la UCM
[12] BARROSO, Jaime: Realización audiovisual, Síntesis, 2008, pág. 67.
[13] BARROSO, Jaime: Realización audiovisual, Síntesis, 2008, pág. 69.
[14] BARBÁCHANO, Carlos: El cine, arte e industria, Salvat editores, 1973, pág 88.
[15] BÖHM, Elena: http://cinartec.blogspot.com.es/2011/03/cine-arte-o-industria.html, Blog Cinartec, 26 de octubre 2012.

lunes, 19 de marzo de 2012

El doblaje como arte

El doblaje es un arte, así nos lo dice Alejandro Ávila[1] en su libro[2], y para verlo como tal hay que entenderlo desde dentro. Las palabras manipulación (mencionada por Román Gubern[3]) y desvirtuación (pronunciada por Cora Requena Hidalgo[4]) deberán ser sustituidas por el término adaptación[5]. El amante del cine no debe ver el doblaje como una manipulación de la obra, sino como una “traducción artística”[6], como dice Camilo García[7]. Debe verlo como una serie de actores que interpretan en otro idioma el rol que está interpretando otro actor. Así, la típica frase de "el tipo que le pone la voz a Han Solo es el mismo que le pone la voz a Hannibal Lecter es el mismo, ¡menuda mierda!" se trata de un error; hay que verlo como que un actor, de la talla de Camilo García, es capaz de enfrentarse a dos papeles muy distintos: el del gamberro de Han Solo y el del psicópata Hannibal. Porque, como dice Claudio Rodríguez[8], el doblaje no es voz, es interpretación[9]. Por ello, el término "doblador" carece de significado, es preferible actor de doblaje[10]. Por otro lado, hay que tener en cuenta que así como no es fácil realizar buen cine[11], tampoco es fácil realizar un buen doblaje.

Pese a tratarse de un arte, no siempre nos encontramos con contenidos bien doblados, por ello debemos ser selectivos, apostar por el buen doblaje y condenar la mediocridad laboral. El primero de ellos es el doblaje de El resplandor. En uno de sus programas de entrevistas de El Unicornio[12], Salvador Aldeguer[13] cuenta que, para el doblaje de la película se tuvo en cuenta una decisión que tomó Kubrick. El propio director quiso que sus películas las doblaran actores de imagen y no actores de doblaje. Por eso, se escogió a Joaquín Hinojosa y a Verónica Forqué[14]. El resultado es una película de obligatorio visionado en V.O. Casos así los hay a miles, y la mayoría de ellos son los que dan mala fama al doblaje.

Tal y como dice Joaquín Díaz[15] en Voces en imágenes[16]:

El mejor doblaje es aquel que no se nota. Un buen doblaje puede hacer aceptable una película. Un mal doblaje puede estropear una película, como a veces ocurre.

Son recomendables los doblajes de El padrino, un ejemplo absoluto de magnífico ajuste[17] e interpretación. Las películas de Disney de los 90, un momento en el que Disney comenzaba a doblar sus películas en España y con actores españoles (La bella y la bestia fue la primera[18]), y por tanto, se preocupaba de su calidad; o El señor de los anillos, en el que el propio Peter Jackson participó directamente en la selección de voces para el doblaje en castellano, tal y como lo cuenta Miguel Ángel Jenner[19].

También debemos exigir contenidos fieles a la obra original. Aquí es donde debemos hablar de la censura franquista. Hay películas, como Casablanca, en la que la idea de que Bogart estuviera al lado de los Republicanos no le hacía gracia a Franco[20]. Por ello, se modificaron los diálogos, pero no se le puede echar la culpa de ello al doblaje, ya que la censura era un hábito común en todos los ámbitos. No obstante, la modificación diálogos por la censura no tan era habitual, ya que la Comisión de Censura suprimía directamente las escenas que consideraban no adecuadas[21] (ejemplo de ello es la escena del beso entre James Stewart y Kim Novak en Vértigo, escena que la censura suprimió y cuyos diálogos no se llegaron a doblar[22]), especialmente las que tuvieran que ver con el sexo. En El planeta de los simios de 1969, uno de los diálogos de Charlton Heston dice:

En mi planeta hacía el amor con muchas mujeres.

En la versión doblada, se suavizó este diálogo, y aunque en esencia dice lo mismo, resulta menos explícito (hablaríamos aquí de adaptación, más que de censura):

En mi planeta había mucho juego amoroso.

En Con la muerte en los talones, la escena en la que Cary Grant y Eve Marie Saint mantienen una conversación subida de tono en el compartimento del tren fue totalmente suprimida y tampoco fue doblada, hasta 1986 para su pase por TVE[23]. La sombra de la censura fue larga y aún en películas de 1975, como La última noche de Boris Grushenko, se modificaban o adaptaban diálogos. El diálogo de Woody Allen era demasiado explícito para la censura como para suavizarlo de tal forma que mantuviera el mismo sentido del original:

Echaré de menos a Sonja, especialmente por el sexo oral.

En la versión doblada, podremos escuchar:

Echaré de menos a Sonja, especialmente por su sonrisa.

Una vez eliminada la censura en 1977[24], las distribuidoras se convirtieron en las auténticas manipuladoras del doblaje (tal y como nos lo cuenta Miguel Ángel Jenner en una entrevista al periódico El País[25]), bien recortando costes en la fase de traducción y ajuste del guión[26] o bien introduciendo en sus doblajes (sobre todo de animación) actores de imagen no profesionales (en el argot profesional se conoce como “star talent”[27]). En una entrevista, Antonio Dechent[28] declara que jamás doblaría una película de carne y hueso, pero sí una película de animación[29]. Hay que hacer constar que en un doblaje de una película de animación, también se está doblando una interpretación, tan válida o incluso más como la de un actor de carne y hueso.

Otros casos de mediocridad laboral: los doblajes realizados por no profesionales. Es el caso del nefasto doblaje de la película La dolce vita de Fellini. Es un doblaje que se realizó en Zaragoza con no profesionales y es un buen ejemplo de un doblaje no profesional, de aficionados[30]. Lo mismo ocurre con la serie Mussolini y yo, otro ejemplo de un doblaje no profesional. A pesar de estos doblajes, ambas películas contaban ya con su correspondiente doblaje profesional como así data en eldoblaje.com. Otro ejemplo es el pobre doblaje de la película El monje de Ado Kyrou y en especial la interpretación de José Manuel Cortizas[31]. Para comprender la proliferación de estos doblajes hay que remontarse a la huelga de los 100 días del 93, una huelga que proclamaron los profesionales del sector de Madrid y Barcelona para regular su situación laboral según unos convenios[32]. En el resto de CC. AA., se habían creado recientemente estudios de doblaje, con escasa experiencia y tradición. Con la huelga, los doblajes se paralizaron y las distribuidoras se vieron obligadas a doblar sus películas en los estudios de las CC. AA. El caso más próximo es el de Jurassic Park de 1993, en el que el tráiler y la película fueron doblados por un reparto distinto (ver ficha de doblaje en eldoblaje.com[33]), tal y como lo cuenta Miguel Ángel Jenner[34] en una entrevista radiofónica[35].

Por otro lado, son muchos los profesionales españoles como Antonio Resines[36], Óscar Jaenada[37] o Carlos Saura[38] que achacan el declive de la industria cinematográfica española al doblaje de películas extranjeras. Pero no dan datos objetivos que demuestren que sus afirmaciones sean ciertas, luego no podemos tener la certeza de que los españoles vayamos a ver más cine español, a no ser que se ofrezcan contenidos de calidad, en cuyo caso el éxito está asegurado.

En resumen, hoy en día, y con los avances técnicos, se puede decidir. Basta tan sólo con apretar un botón: versión original o versión doblada, ambas opciones son válidas para disfrutar de una buena película.

BIBLIOGRAFÍA

Películas

SUÁREZ, Alfonso: Voces en imágenes, 2008.

KUBRICK, Stanley: El resplandor, Warner Home Videos, 2001.

COPPOLA, Francis Ford: El padrino, Paramount Home Entertainment, 2008.

ADO, Kyrou: El monje, Divisa Home Video, 2005.

FELLINI, Federico: La dolce vita, edición de “El país”, 2009.

JACKSON, Peter: Trilogía de El señor de los anillos, Columbia Tristar Home, 2003.

CURTIZ, Michael: Casablanca, edición de “El país”, 2005.

NEGRIN, Alberto: Mussolini y yo, Suevia films, 2005.

SCHAFFNER, Franklin: El planeta de los simios, Twenty Cetury Fox Home Entertainment, 2000.

HITCHCOCK, Alfred: Vértigo, Universal Pictures International, 2001.

HITCHCOCK, Alfred: Con la muerte en los talones, edición de “El País”, 2005.

ALLEN, Woody: La última noche de Boris Grushenko, Metro Goldwyn Mayer, 2001.

Libros

ÁVILA, Alejandro: La censura en el doblaje cinematográfico, Editorial CIMS, 1997.

ÁVILA, Alejandro: Así se crean los doblajes para cine y televisión, Editorial CIMS, 2000.

Webs

Http://www.facebook.com/pages/El-Unicornio-La-Unica-FM/145796205462095?ref=ts Página oficial de Facebook de “El Unicornio”.

Http://www.publiradio.net/index.php?kin=21&opc_1=2&opc_2=1 Biografías de actores de doblaje.

http://www.elpais.es Página web del periódico “El país”

http://www.foroseldoblaje.com/foro/ Foro oficial de eldoblaje.com

http://www.eldoblaje.com Base de datos oficial del doblaje en España

Http://jmgomezlocutor.wordpress.com/2009/11/23/antonio-resines-contra-el-doblaje/ Blog La voz de Jos

Http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/1281/Oscar_Jaenada Página web de “El cultural”.

http://www.goear.com/listen/a9ea7ba/entrevista-a-miguel-angel-jenner-y-david-jenner-cutted-and-edited-hctortm Entrevista a Miguel Ángel y David Jenner

http://www.publico.es Página web del periódico “Público”.

http://jmgomezlocutor.wordpress.com/2009/11/23/antonio-resines-contra-el-doblaje/ Blog La voz de Jos

Http://ia600202.us.archive.org/15/items/ElUnicornio28Octubre2010/ElUnicornio28Octubre2010.mp3 Entrevista con Eduardo Gutiérrez.



[1] Alejandro Ávila es un actor, director y ajustador de doblaje.

[2] ÁVILA, Alejandro: Así se crean los doblajes para cine y televisión, Editorial CIMS, 2000, pág. 156.

[3] ÁVILA, Alejandro: La censura del doblaje cinematográfico, Editorial CIMS, 1997, pág. 15.

[4] Profesora de “Narratividad cinematográfica” en la Facultad de CC. de la Información.

[5] Voces en imágenes, documental dirigido por Alfonso Suárez.

[6] Término acuñado por Camilo García.

[7] Director y actor de doblaje, voz habitual de Anthony Hopkins y Gerard Depardieu.

[8] Director y actor de doblaje, voz habitual de Charlton Heston.

[9] Http://www.clonica.net/usuario/img_usuario/publiradio.net/quien/174.pdf, biografía de Claudio Rodríguez en “Publiradio”, 16/12/2011.

[10] Rafael de Penagos, actor y director de doblaje, en Voces en imágenes.

[11] Luis Deltell, profesor de Cine español en la F. de CC. de la Información.

[12] Programa de radio de La Única FM.

[13] Actor de doblaje, voz habitual de Antonio Banderas.

[14] Http://ia600202.us.archive.org/15/items/ElUnicornio28Octubre2010/ElUnicornio28Octubre2010.mp3, entrevista a Eduardo Gutiérrez, actor y director de doblaje, 16/12/2011.

[15] Director y actor de doblaje, voz habitual de Jack Lemmon.

[16] Documental dirigido por Alfonso S. Suárez.

[17] Adaptar las palabras y frases al movimiento de los labios de los personajes.

[18] Base de datos de www.eldoblaje.com.

[19]http://www.foroseldoblaje.com/foro/viewtopic.php?f=18&t=20946&p=82373&hilit=peter+jackson#p82373, comentario de M.A. Jenner sobre el doblaje de ESDLA, 16/12/2011.

[20] ÁVILA, Alejandro: La censura del doblaje cinematográfico, Editorial CIMS, 1997, pág. 65.

[21] ÁVILA, Alejandro: La censura del doblaje cinematográfico, Editorial CIMS, 1997, pág. 67-69.

[22] HITCHCOCK, Alfred: Vértigo, Universal Pictures International, 2001.

[23] www.eldoblaje.com, ficha del doblaje de Con la muerte en los talones, 16/12/2011.

[24] Karen Arriaza, profesora de Estructuras de la Comunicación en la F. de CC. de la Información.

[25]http://www.elpais.com/articulo/ultima/He/sido/pizza/candelabro/Marlon/Brando/disfruto/elpepiult/20080917elpepiult_2/Tes 5/12/2011, entrevista a Miguel Ángel Jenner, 16/12/2011.

[26] ÁVILA, Alejandro: Así se crean los doblajes para cine y televisión, Editorial CIMS, 2000, pág. 136.

[27] Http://ia600202.us.archive.org/15/items/ElUnicornio28Octubre2010/ElUnicornio28Octubre2010.mp3, entrevista a Eduardo Gutiérrez, actor y director de doblaje, 16/12/2011.

[28] Actor de imagen, ha actuado en Alatriste, Lope, Tiovivo c. 1950, Corre Adrián.

[29] Http://www.publico.es/culturas/292133/tengo-este-vozarron-de-ponerme-en-la-puerta-de-mi-bar, entrevista a Antonio Dechent, 16/12/2011.

[30] www.eldoblaje.com, ficha del doblaje de La dolce Vita, 16/12/2011.

[31] Doblador de Hiroshi en la serie Shin-Chan.

[32] ÁVILA, Alejandro: Así se crean los doblajes para cine y televisión, Editorial CIMS, 2000, pág. 91.

[33] www.eldoblaje.com, ficha del doblaje de Jurassic park, 16/12/2011.

[34] Actor, director y ajustador de doblaje; voz habitual de Jean Renor y Samuel L. Jackson.

[35] http://www.goear.com/listen/a9ea7ba/entrevista-a-miguel-angel-jenner-y-david-jenner-cutted-and-edited-hctortm, entrevista a Miguel Ángel y David Jenner, 16/12/2011.

[36] http://jmgomezlocutor.wordpress.com/2009/11/23/antonio-resines-contra-el-doblaje/, Blog La voz de Jos, 16/12/2011.

[37] http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/1281/Oscar_Jaenada, página web de “El cultural”, 16/12/2011.

[38] http://www.publico.es/culturas/278609/carlos-saura-carga-contra-el-doblaje-de-peliculas, página web de “Público”, 16/12/2011.